Han pasado ya cuatro meses desde que, el que escribe, estuvo en un concierto. Fue en una sala pequeña, con uno grupo de esos que llaman emergentes, pero que son grandes por sí mismos. De ese concierto ni siquiera hice crónica. Por lo que mi último concierto gordo data de principios de febrero, cuando Lagartija Nick me dejó sin aliento interpretando Los Cielos cabizbajos. El siguiente concierto tendría que haber sido de otras gallegas, mucho más mayores que estos (The Killer Barbies), y también tendría que haber cubierto el repaso que a su trayectoria iban a hacer los vascos McEnroe, pero todo se paró y quiso el azar que fuesen Triángulo de Amor Bizarro los que protagonizaran mi vuelta a los fosos tras estos cuatro meses tan convulsos.

La verdad es que no podía imaginarme un escenario mejor. Bueno, en realidad, no podía imaginarme cómo sería vivir un concierto de semejantes animales con las condiciones en las que lo tenemos que vivir ahora. La verdad es que para los que, como yo, necesitamos los conciertos para vivir (y ya no sólo fotográficamente hablando) , esta reinvención que está viviendo el mundo de la cultura, y en especial la música, es un golpe de aire fresco que nos ayuda a sobrellevar estos momentos tan aciagos. Han sido meses muy duros en los que este mundo se ha resentido y este ciclo de conciertos englobados en el Crew Nation presenta me parece una gran apuesta del mundo musical por los artistas y todos sus técnicos y acompañantes.

El concierto

Isa de Triángulo de Amor Bizarro
Isa. Foto de tropomusic

Rondaban las 21:30 de la noche cuando Isabel salía al escenario a dar las gracias a todos los asistentes (previo recordatorio de las medidas de seguridad que debemos respetar todos los que amamos la música) y a explicar que este iba a ser un concierto especial, pues era su primero desde que todo se paralizase (que suerte, el mío también, pensé) y acto seguido empezaron a calentar el ambiente con la tensión contenida de “No eres tú”, presagiando por dónde irían los tiros, si bien justo después desarrollaron una primera parte de set basada en viejos temas, entre las que destacaron temas primerizos como el clásico “El fantasma de la transición”(uno de mis favoritos de todos los tiempos) y el muro de guitarras que desarrollaron con “Para los seres atados”.

Sin embargo, no fue hasta que las violentas percusiones industriosas de “Ruptura” nos golpearon los oídos cuando nos dimos cuenta de que nos iba a costar mantenernos sentados en los asientos que nos mantenían ‘atados’, mientras que por dentro sentíamos un huracán de sensaciones encontradas con las asombrosas canciones de Triángulo de Amor Bizarro sacudiéndonos hasta volvernos locos. Por ese entonces yo ya había tenido que dejar la cámara a un lado y sobrevivir al concierto sentado en la localidad que me había tocado en suerte.

Rodri
Rodri. Foto de tropomusic

Tras este tema, entró, golpeando sin reparo, la imponente “Fukushima”, seguido de  “Asmr para ti”, demostrando que los gallegos de Triángulo de Amor Bizarro también saben emocionarnos con una canción frágil y potente a la vez. La siguió, muy bien hilvanada, una interesante “Qué hizo por ella cuando la encontró”, rescatada de su disco Salve Discordia.

Tras este tema, llegó el momento álgido de un concierto en el que ya habíamos tenido suficientes emociones fuerte, pero ni imaginábamos la que nos esperaba en un momento que a mí me ha dado por llamar ‘momento subidón’ por las propias palabras de Isa que aseguró que iban a portarse mal y darlo todo (como si no lo hubieran hecho hasta el momento) y casi sin solución de continuidad sonaron cuatro temas a cual más psicodélico-noise-punk que pedían estrellar todo el patio de sillas plegables y fallecer en un pogo ahí mismo. Empezando por «Vigilantes del Espejo» y acabando con la sensual «O Isa».

Y cuando estábamos en ese punto más alto de psicodelia, los chicos de Triángulo de Amor Bizarro nos trasladaron a otro lugar tras la solemne y hermosísima “Cura mi corazón”, de una belleza inusitada para estos tiempos y que Isa, tan entrañable como emotiva, dedicó casi con piedad “al mundo”.

Zippo de Triángulo de Amor Bizarro
Zippo. Foto de tropomusic

No faltaron clásicos para destensar un poco la exigencia sonora reciente –excelente, por supuesto- con temas como la epatante “Baila sumeria”  o «Estrellas Místicas». Para el final reservaron el filo crítico de “Les llevaré mi cruz”, la esperanzadora “Barca quemada” y la inevitable y celebradísima “De la monarquía a la criptocracia” (otra de las canciones favoritas del que aquí suscribe y que he publicado en mi Igtv.)

Y cuando pensábamos que ya lo habían dado todo y a modo de bises, el grupo nos reservó otra gran canción , “Seguidores”, a la que acompañó una salvaje “El crimen: cómo ocurre y cómo remediarlo” para recordarnos lo buenos que eran al principio y lo impresionantemente enormes que son a día de hoy.

Una noche inolvidable para demostrarnos el poder sanador que puede tener la música en estos tiempos tan raros que nos ha tocado vivir.

 

Isa de Tirángulo de Amor Bizarro
Isa a contraluz. Foto de Tropomusic

SETLIST

 

No eres tú
El fantasma de la transición
Nuestro siglo Fnord
Amigos de género humano
Para los seres atados
Muchos blancos en todos los mapas
Ruptura
Fukushima
ASMR para ti
Qué hizo por ella cuando la encontró
Vigilantes del espejo
Canción de la fama
Cómo encontró a la diosa
O Isa
Cura mi corazón
Baila Sumeria
Estrellas místicas
Les llevaré mi cruz
Barca quemada
De la monarquía a la criptocracia
Seguidores
El crimen: cómo ocurre y cómo remediarlo